Dime quién es la más bella entre las hackers [La chica del dragón tatuado]

Póster británico del film original, "The Girl with the Dragon Tattoo", en Argentina: "Los hombres que no amaban a las mujeres"
Hay a priori una cuestión insoslayable en lo que respecta al tipo de remakes como La chica del dragón tatuado: se trata de una cuestión del mercado audiovisual determinado por el público estadounidense que prefiere ver cine en su propio idioma y sobretodo con sus propias estrellas. La penetración del cine extranjero que viene de overseas en su país es menor; cuando surge un éxito editorial tan grande como la trilogía de Millennium, que en Suecia ya tuvo sus correspondientes películas, reeditadas hasta en una miniserie de 6 capítulos (2010) con una hora y media más de duración, las reversiones por parte de los majors son casi inevitables.
Todo se traslada a la versión autóctona (parafraseando a Rebobinados, sería una “suecada” a la inversa): los films asiáticos, los latinoamericanos con paso relevante por festivales o una taquilla extraordinaria, etcétera. A veces la remake es buena porque se desliga de las convencionalidades del mercadeo hollywoodense (como en el caso Let the right one in/Let me in) y las más de las veces no.
La chica del dragón tatuado ha logrado un equilibrio. Siendo bastante fiel al film original nórdico del 2009, Los hombres que no amaban a las mujeres (a veces hasta algunos diálogos son iguales), de Niels Arden Oplev, no omitió sus costados más oscuros, aunque también los matizó con una serie de cambios en el protagónico femenino: menos independencia y más interés romántico; sobretodo, más locura (en una de las escenas más fuertes, hasta en la relación con su correspondiente anterior, Lisbeth dice “yo estoy loca”).
Su mayor mérito está en los rubros técnicos (no por eso menores; el cine es siempre primero la imagen y el sonido) puestos a tocar el violín gracias al oficio de David Fincher, en su preciso montaje y en la utilización de la música ingeniosamente integrada a todas las secuencias de suspenso; en suma, en la relojería audiovisual de la que es capaz este director y a la que nos tiene acostumbrados con títulos como Zodíaco, Se7en (palabras mayores, lo más destacado de su obra) y hasta esa atípica secuela que es Alien 3.
Se nota cierto maniqueísmo sobretodo en la polémica cuestión del punto de vista feminista tomado con respecto al personaje principal, que está indudablemente a cargo de Rooney Mara. La mayoría de los hombres en esa familia de prominentes industriales que el periodista Blomkvist debe investigar son perversos, peligrosos, malignos del todo. Y esta perspectiva de la hacker contrasta con la sensualidad de Mara mostrada en todo momento en la pantalla, aspecto que indudablemente ha sido el pilar de la campaña publicitaria. No resta ningún mérito a su trabajo, pero sí a la coherencia total de la película.
En la original, si bien ella era no menos bella, asimismo era más fría en el sentido de que (y aquí no se puede revelar mucho más sin arruinar el argumento) actuaba menos en virtud de su compañero idealista. Recordar una línea de diálogo no puede descubrir los recovecos de la trama: “¿Lo puedo matar?”, le pregunta Lisbeth a Mikael. Esas palabras llevan implícito dos cosas: el investigador termina por convertirse en una especie de figura paterna (lo que en sí mismo, sin tener en cuenta ningún referente, estaría más que justificado, sobretodo sabiendo lo que vendrá en las secuelas) y Lisbeth es mucho más inestable mentalmente que su modelo sueco.

Versión USA: Rooney Mara
Tal vez las comparaciones resulten repetitivas, u odiosas. Es cierto, tanto como que en una remake o incluso en las entregas de una misma saga el visionado se va a remitir inevitablemente al material original, como cuando leemos un libro y luego apreciamos su traslado a la pantalla. La trilogía sueca se ponía aún mejor a partir de la segunda parte; acaso pase lo mismo con la versión de Fincher.









Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Hay a priori una cuestión insoslayable en lo que respecta al tipo de remakes como La chica del dragón tatuado: se trata de una cuestión del mercado audiovisual determinado por el público estadounidense que prefiere ver ci……