Tintin a través del espejo [Las aventuras de Tintin]

Las aventuras de Tintin
…Tintin es notable de principio a fin, incluyendo la secuencia de los títulos iniciales, en los que puede verse una transposición literal de la historieta clásica a la pantalla. Aunque es cierto que un largometraje no se podría sostener en toda su longitud de esa manera, los códigos más visibles del cómic se reúnen todos allí, además de reproducir el particular estilo de Hergé que los especialistas llaman “línea clara”. Más un interesante juego de sombras reminiscente de la vieja animación de siluetas. Y un guiño a Atrápame si puedes.
Con la literatura popular sin pretensiones grandilocuentes Spielberg está en su medio, allí es donde encuentra su autenticidad. Que no se tome como un menosprecio; más bien todo lo contrario. Es cuando no intenta emular a una de sus más grandes influencias, David Lean (Lawrence de Arabia le convenció de que quería ser cineasta) que Spielberg halla su voz. En todo caso, cuando no intenta una sujeción en términos de género: según él mismo, Tintin incorpora mucho de su estilo visual (parte del film transcurre en Marruecos), y hasta incluso del noir, pero sin desviarse en ningún momento de la estructura narrativa de Hergé: esa cadena interminable de gags aventurosos en tono de comedia, que conforman una especie de “bajo continuo” del relato.
Esta reseña no pretende excavar en las complejidades técnicas y teóricas de la naturaleza misma del medio al que pertenece Tintin, pero tampoco hay que ahogarse en un vaso de agua: Spielberg vio en el poco elogiado motion-capture la potencialidad de trascender al rotoscopio, que nunca tuvo demasiados problemas para ser considerado animación propiamente dicha, a pesar de que, de hecho, es una técnica similar: requiere de actores o al menos, de modelos reales. (Según la Wikipedia, fue inventado por Max Fleischer alrededor de 1915, y fue usado en tiras clásicas como Betty Boop para ciertas rutinas de danza o para el superhéroe y otros personajes en los clásicos cortos de Superman). En este último, sin embargo, por lo menos en lo que respecta a largometrajes, el rostro del actor es de ordinario la base para dar vida a la ilustración en movimiento, y por eso Robert Downing Jr. en el film Una mirada a la oscuridad (The Scanner Darkly, Richard Linklater, 2006) se parece a, bueno, Robert Downing Jr.
Beowulf (2007), uno de los films pioneros de Zemeckis hechos con mo-cap y un título bastante subvalorado, con una actualización muy interesante de la leyenda del primer poema épico europeo por parte de Neil Gaiman y Roger Avary, suscitó muchas críticas en su tiempo, sobretodo en lo que respecta a su técnica. ¿Si la animación permite despegarse de la realidad, para qué replicarla por medio de ella? La versión 3D de Anthony Hopkins se parece fotográficamente a Hopkins, y así.
Spielberg se preguntó la utilidad de esa similitud: después de todo, en la era digital, se puede prescindir de los modelos y transformar a piacere cualquier fragmento de metraje fácilmente. Como el rotoscopio, el mo-cap se ideó con el objetivo de dar mayor realismo al sujeto animado. Todo pasa por humanizar los movimientos. Aún así, en el modelado 3D se puede transponer la abstracción propia de un personaje de cómic. (Tal vez exista un término más preciso o adecuado que “abstracción”; Scott McCloud, en su historieta teórica Understanding Comics: The Invisible Art, define a su vocabulario visual como “ícono” con un determinado grado de ella). Entonces, se puede tener todo el trabajo físico de un Andy Serkis y la cara del personaje de Haddock tal como la concibiera Hergé, al mismo tiempo.

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Spielberg, como cinéfilo, sabe mucho de animación, y a pesar de que éste es un proyecto largamente pensado (la compra de los derechos de la obra de Hergé se remonta a 1983, después de la reciente muerte del autor), su primer paso en este sentido es muy logrado. Logra concertar un guión más propiamente cinematográfico al adaptar el estilo narrativo ligeramente disperso de las historietas, siempre estructurado por medio de gags secuenciales, dentro de un argumento más coherente por medio de la fusión de tres comic books: El secreto del Unicornio, El Tesoro de Rackham El Rojo y El Cangrejo de las Pinzas de Oro, sin alejarse del espíritu de la tira.
El humor funciona, con chistes de los más obvios a los más sutiles (como cuando la señora bonachona que hospeda a Tintin le contesta con una indiferencia sorprendente, ante su exclamación “¡Acribillaron a un hombre en la puerta!”: “¿Otro más?” ). Y las escenas de acción son deslumbrantes, en particular el bellamente concebido flashback hacia un pasado de luchas de piratas, o la persecución automovilística entre un jeep, un sidecar y un pájaro.
La Academia deja afuera a Tintin en la categoría de animación para la entrega de los Oscars del 2012. Si ha sido por una cuestión de reglamento (“un número significativo de los personajes principales deben ser animados, y la animación debe constituir nada menos que un 75% del total de la duración de la película”… “El movimiento y la performance de los personajes debe ser creado utilizando una técnica basada en el cuadro por cuadro”… “el motion capture en sí mismo no es una técnica de animación”), parece realmente una tontería.

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Y si bien pudo haber sucedido por los resultados de la votación en vez de una cuestión de calificación, es evidente que en virtud del texto del estatuto es más probable lo último. Está bien: Tintin es la primera que cambia los tantos que se venían manejando hasta ahora; pero la decisión de no nominarla se debe a la aplicación de un criterio casi escolástico.








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