Héroe colectivo [Attack the Block]
DVD

Attack the Block (2011)
Attack the Block (2011), debut de Joe Cornish como director, es una pequeña gran comedia de ciencia-ficción británica que fue directamente a DVD en la Argentina, si se exceptúa su programación en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre del 2011.
Cornish también escribió el libreto de esta simpática emulación del género serie B, que incluye gran cantidad de referencias cinéfilas (desprejuiciadas y abarcando de todo: desde Harry Potter hasta Gremlins, El señor de los anillos, 28 días después o Los Cazafantasmas), humor ácido en algunos momentos y ligero en otros, y unos monstruos cuidadosamente diseñados para mantener un relativo bajo presupuesto (la IMDB lo estima en 13 millones).
El argumento fantástico es mínimo y sencillo, aunque efectivo. El film se permite hacer chistes al respecto, sin caer en la autoparodia o la autocomplacencia.
Mientras una pandilla de chicos de los barrios bajos del sur de Londres asalta a una enfermera recientemente instalada en el barrio, que vuelve a su casa del trabajo, un meteorito cae sobre un auto estacionado junto a ellos, dejándolo abierto para que ellos examinen qué puede esconder de valor. Lo que encuentran es una criatura extraterrestre, mitad Alien, mitad Gremlin (aquí agreguen a elección) que, si bien hostil, no es muy poderosa. El líder, Moses, la persigue y le da muerte. El problema está en que siguen cayendo cápsulas del cielo. Pero éstas sí que traen otras bestias mucho más peligrosas, las que comienzan a perseguirlos sistemáticamente: de alguna forma, saben (el cómo, se revelará más tarde) lo que ha pasado.
Existe también una explicación para que la invasión no sea a gran escala y se produzca, digamos, al azar. De todas maneras, lo que cuenta es cómo la pandilla afronta esta situación. Por ejemplo, debe, a la fuerza, buscar la ayuda de la enfermera que acaba de robar: uno de los miembros ha sido herido. O tratar de convencer al dealer local, autoproclamado jefe del barrio, de que han cazado un animal no conocido por el hombre, cuya primicia pueden vender a un tabloide y llenarse de dinero. Para ello quieren que les permita conservar el cadáver en la “sala de hierbas”: una especie de laboratorio lisérgico emplazado dentro de un pequeño departamento, y defendido como un bunker.
La situación de los pequeños pandilleros arrastrando al alien por las calles y tratando de convencer a sus amigas, vecinos y parientes de que se está produciendo una invasión de otro mundo es hilarante. El empleado del dealer, Ron (un breve papel de Nick Frost, que dosifica casi todo el humor de la película), les recrimina andar paseando con una marioneta. Tanto los mafiosos como los policías no creen nada de esto y se ponen decididamente en contra de ellos.
Se trata de una guerra que sólo pueden luchar estos pibes, y para lo que deben creer entonces en su propio criterio y en sus propios medios. No es que le falten: muchas de los lugares de su barrio (“block”), al que ellos mismos se refieren constantemente como lugar de pertenencia (social, simbólica) llevan los nombres de grandes escritores británicos (Wyndham Tower por John Wyndham, mas referencias a Alan Moore, Aldous Huxley o H.G. Wells).

Nick Frost en Attack the Block
La otra lucha es la de siempre, la distancia infranqueable entre clases sociales. De esta manera, la enfermera debe mezclarse con los mismos chicos que hace minutos le robaron y aprender que ellos también tienen familias, conflictos, falta de contención y sobretodo un código que no puede entender. Hacia el desenlace todo esto habrá cambiado, como también la actitud de Moses, quien, ante los hechos, se ve obligado a madurar aceleradamente a pesar de sus 15 años.
La idea de los realizadores era representar a los alienígenas por medio de extras provistos de trajes similares a orangutanes. La segunda ola de invasores son fieras de enormes cuerpos negros sin ojos ni cara, pero con grandes mandíbulas de luminosidad fluorescente. Estos saltimbanquis también estaban equipados con mandíbulas animatrónicas —dispositivos de utilería mecanizados o motorizados por medio de tecnología electrónica— , y el rodaje se hizo enteramente con este procedimiento: todo sucedía enfrente de la cámara.
Sin embargo, Cornish consideró más tarde que el efecto no era lo suficientemente amenazante. Por eso llamó a la compañía de efectos digitales sueca Fido, que se encargó de reemplazar las dentaduras y las siluetas de los extraterrestres por computadora (parcialmente en algunas tomas, por completo en otras, especialmente cuando la cámara o el sujeto se movían demasiado). De manera que las secuencias de fantasía a veces son digitales y a veces no, aunque el modelo siempre fue el metraje hecho a partir de la acción en vivo.
“Se invirtió un montón de trabajo en el proceso de transformación de la apariencia del pelaje de las bestias, pero también en el cambio de su forma, para asegurar de que no quedaran rastros de los extras provistos de trajes”, dijo Mattias Lindahl, el supervisor de efectos de Fido. En términos generales, la fusión resultante de acróbatas con modelado 3D genera un efecto extraño en el espectador: “… si lo hubiésemos hecho a partir de un concepto totalmente basado en el 3D, la criatura hubiese tenido una apariencia completamente diferente. Lo que creamos a fin de cuentas es algo único. Creo que la audiencia no está del todo segura de qué es lo que está viendo. ¿Es real? ¿Es 3D? No es tan fácil de dilucidar”.
Y éste es otro de los aspectos que se suman a la originalidad de Attack the Block. No se trata por supuesto de una épica obra maestra, sino de una pequeña película hecha con mucho ingenio y talento. Y un antídoto contra otras superproducciones, mucho más espectaculares y más huecas.









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