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Alicia ya no vive aquí

Alicia en el País de las Maravillas | Alice in Wonderland

Tim Burton, EUA, 2010 | IMDB

Alicia en el País de las Maravillas no tiene precedentes en la filmografía de Burton, en el mal sentido. Se trata de una maniobra extremadamente hábil de los estudios Disney: el logro de disfrazar a un producto de la factoría del ratón como un filme de uno de los autores más apreciados en el panorama del cine fantástico y de géneros de hoy.

Alice in Wonderland, no, en Underland, no, en Wonderland

Alice in Wonderland, no, en Underland, no, en Wonderland

Estamos hablando de los mismos estudios donde Burton hizo sus primeras armas como animador, pero también de los que calificaban a sus diseños como “animales muertos en la carretera”, de los que no le permitieron estrenar su primer mediometraje, Frankenweenie, y de quienes no le hubieran encomendado un trabajo como director. De hecho, fue a instancias del actor que interpretara a un popular personaje infantil de la TV en los años 80, Paul Reubens, que Burton se pusiera tras las cámaras para hacer su primer largo. Reubens había tenido la oportunidad furtiva de apreciar esa primera tentativa audiovisual del californiano, un pequeño homenaje de media hora y en blanco y negro al film de James Whale, Frankenstein.

La decepción es inexplicable dado el momento creativo actual de Burton (acompañado por éxito de público y crítica) y las posibilidades que prometían el maridaje entre su hacer como cineasta y los libros de Carroll (nonsense victoriano), a pesar de su extrema dificultad en ser adaptados.

Pero la ausencia de trama o de cualquier tipo de continuidad lógica en las novelas, los juegos de palabras, los chistes constantes que parecen anticipar la ácida ironía inglesa del humor del absurdo o los neologismos de los textos de Carroll poco tienen que ver con esta extraña e inesperada desilusión. No: aquí, las ideas del director se diluyen en una serie de concesiones a la cansina fórmula Disney, con su maniqueísmo adornado de motivaciones psicologistas, sus animalitos parlantes y esa especie de obsesión con los hermanos buenos y malos de El Rey León.

Por supuesto, los ingredientes vienen aggiornados, una política que el estudio sigue más o menos desde Meet the Robinsons (La familia del futuro, 2007). Pero el guión de Linda Woolverton, la misma escritora de la casa entre cuyos créditos figura El Rey León, y presumiblemente el motivo del interés de Burton en este filme, sigue el modelo básico de siempre y es oportunista en elegir algunos tópicos, a pesar de partir de una buena premisa. No importa que el monstruo más monstruo de la película (que también habla) se llame Jabberwock: es el mismo viejo conocido de siempre…, o bien “era un Boojum”.

El trabajo de los actores es bueno, sobretodo el de Helena Bonham Carter y Mia Wasikowska, y por supuesto la cinta tiene sus momentos interesantes. El diseño de producción es sobresaliente, así como la pericia del director. La introducción es muy prometedora. Pero los problemas empiezan a surgir cuando la Oruga devela su sabiduría absoluta, el Oráculo (un pergamino que registra toda la historia del País de las Maravillas, desde su inicio hasta su fin), porque a partir de entonces la narración se irá anegando en lo que bien podría haber sido otra producción 3D corriente de Disney, exceptuando algunos buenos momentos aquí y allá.

Si esta película, que generó una enorme expectativa, hubiese sido anticipada como lo que realmente es, tal vez no habría muchos motivos para criticarla. Es más, siendo otra entrega más en la línea de los estudios, sería un film bastante excepcional. Pero Tweedledum (o Tweddledee) tiene razón: no es ésta la verdadera Alicia; nos vendieron gato por liebre. La pregunta es (probablemente la que se harán todos los seguidores de Burton, entre quienes se incluye quien escribe esta entrada que hubiera deseado no tener que escribir nunca): ¿qué camino tomará Burton después de este beso mortal?

Tras El Planeta de los Simios, el hasta ahora único paso en falso que había dado, se había recuperado emprendiendo El Gran Pez, que por esta misma razón tenía varios puntos no demasiado fuertes, pero que marcaba un desvío importante. El que distingue esa delgada línea que separa el trabajar para una major y hacer buen cine y el trabajar para una major y hacer mal cine. Tim ha abandonado el edificio: por favor, que vuelva Sweeney Todd.

Tim en el país de las paradojas

El libro en dos partes de Lewis Carroll, alter ego literario del matemático y fotógrafo inglés Charles Dodgson, sobre las aventuras de una pequeña niña en un mundo onírico (Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, 1864, y A Través del Espejo, 1871) ha tenido ya alrededor de veinte adaptaciones previas al cine. Entre ellas una oscura fantasmagoría del checoslovaco Jan Svankmajer, maestro de la animación stop-motion y de las marionetas, a las que en esa ocasión hiciera interactuar con actores reales en la personal y muy libre interpretación de los cuentos de Neco z Alenky (1988). Pero también la versión clásica de Disney de 1951.

Sólo una obra ya icónica podía atraer a dos realizadores tan diferentes. Alicia es probablemente el cuento infantil más popular del mundo, pero asimismo un inagotable juego de palabras. Puede ser considerada como una obra surrealista adelantada a su tiempo, como una parodia de la literatura infantil victoriana y hasta como una sátira política. Para englobar todas esas posibles categorías se la define simplemente como nonsense (sinsentido).

Alice in Wonderland .:. clic para ampliar .:.

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“Es un proyecto extraño. La historia es, obviamente, un clásico con imágenes, ideas y pensamientos icónicos. Pero con todas las versiones, nunca he visto una que en realidad me haya impactado. Es simplemente una serie de eventos extraños. Cada personaje es extraño y Alicia está simplemente paseando a través de todos estos encuentros como una mera observadora”, explica Tim Burton, el director de esta nueva adaptación que se ha convertido en uno de los estrenos más importantes del año.

Como siempre al abordar un proyecto, lo que le ha llamado la atención fueron los personajes más que cualquier otro aspecto del material. “Mi meta es tratar de hacerla una película atrapante donde uno obtiene parte de la psicología de los personajes, además de darle cierta frescura, manteniendo la naturaleza clásica de Alicia. Y, como ustedes saben, hacerla en 3D encaja con el material perfectamente.”

Ahora Alicia ya no es una niña. Esta vez es una adolescente interpretada por la actriz australopolaca Mia Wasikowska que, a punto de cumplir los veinte años, vuelve al País de la Maravillas tras haber muerto su padre y en un momento en el que se ve obligada a casarse contra su voluntad.

Éstas son las premisas que introdujera Linda Woolverton, guionista de la factoría Disney, para actualizar a la Alicia clásica y atraer la imaginación de Burton y la joven atriz, que definió así su colaboración con el director para interpretarla: “Fue como encontrar la persona dentro o por debajo del ícono de Alicia. Es una chica más grande, que está pasando por lo mismo que la mayoría de los adolescentes: algo de incomodidad, inconformidad consigo mismo, con la propia sociedad o con sus pares, y un sentimiento de aislamiento”, explicó al diario The Times. Y ciertamente se ganó los elogios del realizador, quien aseguró al diario Clarín que “la que más me impresionó fue Mia, una actriz que aún no ha recorrido mucho camino, que tuvo el trabajo más difícil, y que lo resolvió con enorme solvencia”.

Otra de las innumerables y extrañas figuras del cuento que adquiere especial relevancia es la del Sombrerero Loco, que viene a convertirse en la séptima reunión de Johnny Depp y Burton (si contamos la vocalización del personaje animado de El Cadáver de la Novia). “Conecté de inmediato con el Sombrerero. Desde un principio busqué crear un personaje diferente, que fuera por los extremos, que tuviera un costado oscuro, hasta peligroso, y otro opuesto”, precisa Johnny Depp acerca del personaje más enigmático e imprevisible de la cinta.

Pero, además, y según el propio director de Ed Wood, el Sombrero se convierte en la piedra angular de construcción de la película. En su particular visión, el Sombrerero pasa a simbolizar el miedo, y es a partir de esta idea que se organiza la galería de habitantes fantásticos del País de las Maravillas. Y que, no por casualidad, pasa ahora a llamarse “Underland” (”bajo tierra”) en vez de “Wonderland”.

Robert McCall

El pasado viernes 20 de febrero falleció Robert McCall, artista conceptual del espacio que diseñara los pósters de 2001, Odisea del Espacio y se desempeñara como diseñador de arte de la primera versión fílmica de Star Trek. Isaac Asimov lo describió como “lo más cercano a un artista residiendo en el espacio exterior”.

McCall

Ejemplo de mural pintado por McCall .:. clic para ampliar .:.

Metropolis Refound

Avance del documental sobre la copia más completa jamás hallada hasta el momento de la obra maestra de Lang, Metrópolis, en Buenos Aires. Estas latas no sólo contienen escenas que se creían perdidas para siempre, sino también otras versiones de las que ya hemos visto. El film, aparentemente, fue filmado simultáneamente con dos cámaras. La nunca vistas corresponderían a la de la cámara operada por el propio Lang.